24 feb. 2013

Pies al volante


En el hombre hay más cosas dignas de admiración que de desprecio. Albert Camus

Aunque esta frase suena elocuente, grandiosa y asertiva, es cierto, que la situación político-social que vivimos, entumece su magnificencia, cuestiona su valía, difiere de su significado.

Sabemos, que nuestro país necesita urgentemente una destilación política, si, de esas que le deja a uno el acabado limpio, blanco, diría incluso que trasparente. Pero, hasta que este momento llegue, (porque llegará), no dejo de buscar esas historias cargadas de humanidad y superación, que nos hacen al menos, olvidarnos de las hostilidad de un sistema imperfecto y sufragado a las órdenes de títeres sin ética ni moral.


Y buscando, buscando, encuentro a este joven, sin brazos, pero con volante. Paradójica escena, pero increíble el coraje de querer superar los límites impuestos.

Os presento a Javier Rivas, nacido sin extremidades superiores, aunque esto no le ha impedido poder conducir. Sus pies se convierten en su centro motor, coordina volante, marchas, freno. Todo es posible gracias a la destreza adquirida, forjada desde la cuna, como medio de supervivencia, y sobre todo, adaptación social. Un acto de valentía, esfuerzo y coraje.




Es aquí, donde la persona consigue ser plenamente dueño de sus propios actos, y hacer aquello que realmente se propone, sin condicionantes, sin imposiciones cuspideiformes...

Os invito a practicar este modo de vida. Una clara lección que conviene al menos conocer, compartir, y por encima de todo, disfrutar. 

Porque antes de ganar una guerra, hay que alzarse triunfador en la batalla. La Nuestra. 



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